Alergia e Intolerancia a la Lactosa

La intolerancia a la lactosa es un trastorno digestivo muy frecuente que se produce cuando el organismo no puede digerir correctamente la lactosa, el azúcar natural presente en la leche y en muchos productos lácteos. Esta condición no debe confundirse con la alergia a la proteína de la leche, ya que sus causas, síntomas y tratamiento son diferentes.

¿Qué es la intolerancia a la lactosa?

La lactosa necesita la enzima lactasa para ser descompuesta en el intestino delgado. Cuando existe un déficit de esta enzima, la lactosa no digerida pasa al colon, donde es fermentada por la microbiota intestinal, provocando gases, distensión abdominal y otros síntomas digestivos.

Tipos de intolerancia a la lactosa

  1. Primaria: disminución progresiva de la lactasa con la edad (la más común).

  2. Secundaria: consecuencia de enfermedades intestinales como celiaquía, gastroenteritis o enfermedad inflamatoria intestinal.

  3. Congénita: muy poco frecuente, presente desde el nacimiento.

Síntomas más habituales

  • Hinchazón abdominal

  • Gases

  • Diarrea

  • Dolor o retortijones

  • Náuseas
    Estos síntomas suelen aparecer entre 30 minutos y 2 horas tras consumir lácteos.

Diferencia entre intolerancia y alergia a la leche

  • Intolerancia a la lactosa: problema digestivo, no implica al sistema inmunológico.

  • Alergia a la leche: reacción inmunitaria a las proteínas lácteas, puede provocar urticaria, dificultad respiratoria o anafilaxia.

Diagnóstico

Se realiza mediante:

  • Test de hidrógeno espirado

  • Prueba de tolerancia a la lactosa

  • Eliminación dietética y reintroducción controlada

Tratamiento y abordaje nutricional

El tratamiento se basa en un enfoque dietético personalizado, que incluye:

  • Reducción o eliminación de alimentos con lactosa

  • Consumo de lácteos sin lactosa

  • Uso de enzima lactasa en cápsulas

  • Asegurar aporte de calcio y vitamina D mediante alternativas vegetales enriquecidas (bebidas de almendra, soja, arroz) o suplementos si es necesario

Enfoque integrativo

Desde la nutrición integrativa se busca:

  • Mejorar la salud de la microbiota intestinal

  • Tratar patologías digestivas asociadas

  • Optimizar la digestión y absorción de nutrientes

  • Reducir la inflamación intestinal

Tratamiento Integrativo de la Intolerancia a la Lactosa

El tratamiento integrativo de la intolerancia a la lactosa no se centra únicamente en eliminar la lactosa de la dieta, sino en mejorar la salud digestiva de forma global, restaurando el equilibrio intestinal y optimizando la absorción de nutrientes.

1. Alimentación personalizada sin lactosa

Se recomienda una dieta baja o sin lactosa, adaptada al grado de tolerancia individual, priorizando:

  • Lácteos sin lactosa

  • Quesos curados y yogur (mejor tolerados por su bajo contenido en lactosa)

  • Bebidas vegetales enriquecidas en calcio y vitamina D

  • Alimentos naturalmente ricos en calcio (sardinas, almendras, brócoli, sésamo)

2. Soporte con enzima lactasa

El uso de suplementos de lactasa antes del consumo de lácteos ayuda a mejorar la digestión de la lactosa y a reducir síntomas como gases, diarrea e hinchazón.

3. Cuidado de la microbiota intestinal

La salud de la flora intestinal es clave en el manejo de la intolerancia:

  • Probióticos específicos (Lactobacillus, Bifidobacterium)

  • Prebióticos para favorecer el crecimiento de bacterias beneficiosas

  • Dieta rica en fibra soluble y alimentos fermentados

4. Reparación de la mucosa intestinal

En casos de intolerancia secundaria, el abordaje incluye:

  • Tratamiento de la patología de base (celiaquía, SII, infecciones intestinales)

  • Nutrientes reparadores como glutamina, zinc y omega 3

  • Reducción de alimentos proinflamatorios

5. Prevención de déficits nutricionales

Un plan integrativo asegura el correcto aporte de:

  • Calcio

  • Vitamina D

  • Magnesio

  • Vitamina K2
    mediante dieta y, si es necesario, suplementación individualizada.

En conclusión

La intolerancia a la lactosa puede manejarse de forma eficaz mediante un tratamiento integrativo que combine una dieta sin lactosa personalizada, el apoyo de la enzima lactasa, el cuidado de la microbiota intestinal y la corrección de posibles déficits de calcio y vitamina D. Este enfoque global no solo alivia los síntomas digestivos como gases, hinchazón y diarrea, sino que también mejora la salud intestinal y la calidad de vida a largo plazo.

Diferenciar correctamente entre intolerancia a la lactosa y alergia a la leche, realizar un diagnóstico adecuado y aplicar un plan nutricional adaptado permite mantener una alimentación equilibrada, segura y completa. La nutrición integrativa digestiva se convierte así en una herramienta clave para optimizar la digestión, fortalecer el sistema intestinal y promover el bienestar general en personas con intolerancia a la lactosa.

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