Comer queso de forma saludable: qué tipos existen y cuánto consumir

El queso es un alimento muy presente en el día a día y, aunque a veces genera dudas por su contenido en grasa o sal, lo cierto es que puede formar parte de una alimentación saludable si se elige bien y se consume con moderación. Conocer sus ventajas, los tipos que existen y cómo sientan según la tolerancia a la lactosa ayuda a tomar decisiones más conscientes.

Ventajas de comer queso

El queso es mucho más que un acompañamiento. Es un alimento nutricionalmente denso que aporta:

  • Proteínas de alta calidad, importantes para músculo, saciedad y reparación de tejidos.

  • Calcio y fósforo, esenciales para huesos y dientes.

  • Vitaminas A, D y B12, relacionadas con sistema inmune, visión y energía.

  • Grasas saciantes, que ayudan a controlar el apetito si se consumen en raciones adecuadas.

Además, es un alimento práctico, versátil y fácil de integrar en comidas y cenas, desde opciones ligeras hasta platos más completos.

Tipos de quesos comerciales y sus características

En el mercado encontramos muchas variedades, pero suelen agruparse según su curación y tipo de leche.

Quesos frescos

  • Textura blanda y húmeda

  • Sabor suave

  • Menor contenido calórico que los curados

  • Más cantidad de lactosa

Ejemplos: queso fresco, requesón, queso batido.

Quesos semicurados

  • Maduración intermedia

  • Sabor más intenso

  • Buen equilibrio entre grasa, proteína y calcio

Son muy habituales para consumo diario en pequeñas raciones.

Quesos curados y viejos

  • Larga maduración

  • Sabor potente

  • Alta densidad nutricional

  • Más grasa y sodio

Se consumen en menor cantidad, pero aportan mucho calcio y proteína.

Según el tipo de leche

  • De vaca: sabor suave, más ligeros.

  • De cabra: más digestivos, perfil graso diferente.

  • De oveja: más intensos y nutritivos, mayor contenido en calcio y grasa.

Quesos con y sin lactosa

No todos los quesos contienen la misma cantidad de lactosa.

Con más lactosa:

  • Frescos

  • Untables

  • Quesos crema

Con menos lactosa de forma natural:

  • Semicurados

  • Curados

Durante la maduración, la lactosa se reduce, por lo que muchas personas con intolerancia leve los toleran bien.

Opciones sin lactosa:

  • Quesos comerciales tratados con lactasa

  • Versiones frescas o en lonchas específicas

El queso sin lactosa es un tipo de queso elaborado para facilitar la digestión en personas con intolerancia a la lactosa. Se produce añadiendo la enzima lactasa, que descompone la lactosa en azúcares más simples y tolerables, o utilizando procesos de maduración en los que esta se reduce de forma natural.

Mantiene el sabor, la textura y el valor nutricional del queso tradicional, aportando proteínas, calcio y vitaminas. Puede encontrarse en distintas variedades, como queso fresco, semicurado o en lonchas, y permite disfrutar del queso sin molestias digestivas.

¿Cuáles son los quesos más saludables?

No existe un único queso “mejor”. El más saludable dependerá de cada persona y de su objetivo: alimentación ligera, salud digestiva, control del peso o aporte nutricional.

En general:

Dieta ligera:

  • Quesos frescos

  • Queso batido

Digestión y tolerancia:

  • Quesos de cabra

  • Curados con poca lactosa

Huesos y masa muscular:

  • Semicurados

  • Curados en raciones pequeñas

Salud cardiovascular:

  • Priorizar calidad frente a cantidad

  • Evitar consumo diario en grandes cantidades

La clave no es eliminar el queso, sino elegir bien el tipo y la cantidad dentro de una dieta equilibrada.

Cantidad recomendada

El queso es saludable, pero concentrado en energía. La moderación es clave.

  • Ración orientativa: 30–40 g por toma

  • Frecuencia: varias veces por semana, no necesariamente a diario

Dependerá de factores como actividad física, edad, necesidades nutricionales o presencia de colesterol alto o hipertensión.

En resumen elegir bien el queso es cuidar tu salud.

Elegir bien el queso también es una forma de cuidar tu salud sin renunciar a disfrutar de la comida. Es un alimento muy presente en nuestra dieta y, consumido con moderación, puede aportar nutrientes importantes como proteínas y calcio.

No todos los quesos son iguales. Los frescos son más ligeros y suaves para el día a día, los semicurados aportan equilibrio entre sabor y nutrición, y los curados concentran más nutrientes en pequeñas cantidades. Por eso, lo importante no es dejar de comer queso, sino aprender a escoger el que mejor encaja contigo.

También hay opciones sin lactosa y variedades que se digieren mejor, lo que permite adaptarlo a distintas necesidades. Al final, se trata de consumirlo con sentido común, en cantidades moderadas y dentro de una alimentación variada.

Así, el queso puede seguir formando parte de tu mesa como siempre, pero de una forma más consciente y saludable.

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